Para quien compara vuelos, una caída del precio del combustible no equivale a una rebaja comprobada del pasaje. La Administración de Información Energética de Estados Unidos, EIA, informó el 17 de febrero de 2017 que el combustible de aviación en el mercado al contado había promediado 1,25 dólares por galón en 2016. Ese dato no es el precio pagado por cada compañía ni una tarifa para sus pasajeros. [30012][6670]
La misma publicación situó el promedio de 2015 en 1,53 dólares por galón y el de 2011–2014 en 2,92. También planteó que el aumento de beneficios probablemente había aliviado las restricciones para financiar aviones más eficientes, mediante compra o arrendamiento. Era una interpretación sobre capacidad financiera: no una constatación de nuevos pedidos ni una promesa de trasladar el ahorro al viajero. [30012][6670]
Un análisis anterior de la EIA, del 13 de junio de 2012, ayuda a entender por qué conviene separar cantidades y dinero. El consumo de las aerolíneas estadounidenses pasó de unos 18.000 millones de galones en 2005 a 16.000 millones en 2011, con mejoras de eficiencia y menos vuelos. Aun así, el gasto aumentó por el encarecimiento del combustible. Consumir menos y gastar menos no son sinónimos. [30012][6670]
Para comparar mercados, el límite geográfico también importa. Estos documentos no describen los costes de todas las aerolíneas latinoamericanas ni permiten calcular el precio de una ruta internacional. Son dos análisis de la misma agencia, no verificaciones independientes. Esta síntesis original de SpanBrief distingue el coste del insumo de la tarifa final; no es una traducción oficial ni evidencia de una rebaja que los textos no midieron. [30012][6670]
Documentos fuente
- Lower airline fuel costs reduce U.S. airlines’ operating expenses, increase net profitshttps://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=30012
- High airline jet fuel costs prompt cost-saving measureshttps://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=6670
